DEFENSOR DEL PUEBLO INSTA AL ÓRGANO JUDICIAL, RÉGIMEN PENITENCIARIO Y FISCALÍA A ATENDER LA CRISIS ESTRUCTURAL DEL SISTEMA PENITENCIARIO
10 de Agosto de 2026 04:54 pm
La Paz, 10 de agosto de 2026 (UCOM-DPB).- El Defensor del
Pueblo, Pedro Callisaya, exigió al Órgano Judicial, la Fiscalía General del
Estado y la Dirección General de Régimen Penitenciario cumplir con las
recomendaciones emitidas para atender la crisis de derechos humanos en los
recintos carcelarios. Reportó la persistencia de un hacinamiento que supera el
109% de la capacidad instalada.
“A casi un año de la alerta temprana emitida por la
Defensoría del Pueblo, en septiembre de 2025, persiste la crisis estructural en
el sistema penitenciario”, afirmó el Defensor del Pueblo durante la
presentación del informe de seguimiento a la “Alerta Temprana sobre la
Situación Penitenciaria en Bolivia”, emitida por la institución defensorial en
su rol de Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP).
Según explicó, como resultado del diagnóstico referido a la
detención preventiva y a la falta de respuesta judicial, “se continúa con la
detención preventiva como una regla y no como una excepción”, porque el 53,91%
de la población penitenciaria, hasta diciembre de 2025, correspondía a personas
privadas de libertad sin sentencia condenatoria.
“Es cierto que entre julio y diciembre de 2025 bajó en dos
puntos porcentuales esta población con detención preventiva, pero la regla
continúa siendo la detención. Ante este escenario, advertimos la necesidad de
que el Órgano Judicial y la Fiscalía del Estado respondan no solamente a la
Defensoría del Pueblo, sino a la población, sobre cuál es la política
institucional que aplicarán para reducir el uso de la detención”, cuestionó el
Defensor.
De acuerdo con el documento defensorial, en la gestión 2025
el hacinamiento en los centros penitenciarios alcanzó el 109%, con una
población total de 32.677 personas. A diciembre de 2025 se registró una
reducción de 381 personas respecto a julio de esa misma gestión.
En este sentido, Callisaya indicó que la Defensoría del
Pueblo requiere informes actualizados sobre el avance de las recomendaciones,
toda vez que se identificó una falta de respuesta oficial por parte del Órgano
Judicial y la Fiscalía General del Estado, instituciones que fueron notificadas
en diciembre de 2025 y marzo de 2026, respectivamente, sin que hasta la fecha
hayan emitido un pronunciamiento formal.
En criterio del Defensor, estos elementos derivaron en un
punto de quiebre respecto a la violencia: mientras que en todo 2025 se
registraron 15 muertes violentas, en apenas siete meses de 2026, entre enero y
julio, la cifra ya alcanzó 17 decesos, concentrándose la mayoría de los casos
en Santa Cruz, particularmente en Palmasola y Montero.
En cuanto al derecho a la salud, informó que existe un
déficit de personal sanitario, con una proporción de solo un médico por cada
510 personas privadas de libertad, lo que imposibilita cumplir con el protocolo
de examen médico inicial de 48 horas y deja patologías prevenibles sin
detección oportuna.
Por otro lado, Callisaya reportó una grave inseguridad
alimentaria provocada por dificultades administrativas de los gobiernos locales
para procesar el pago de prediarios, registrándose moras de hasta tres meses en
La Paz y de dos meses en Potosí, Beni, Chuquisaca y Tarija. Finalmente, resaltó
la necesidad urgente de ejecutar proyectos de infraestructura que actualmente
se encuentran paralizados en departamentos como La Paz, Cochabamba y Santa
Cruz.
Ante la persistencia de estos riesgos críticos, advertidos
desde septiembre de 2025, la Defensoría del Pueblo persistirá en exigir al
Estado boliviano la adopción de acciones inmediatas para garantizar la vigencia
del Estado de derecho y la integridad de las más de 32.677 personas que
actualmente integran el sistema penitenciario.


